Chicos, las grandes historias hay que contarlas para que no se olviden. A mi me gusta recordar una que sucedió una vez cuando unos amigos decidieron emprender un viaje a Londres. Eran tres y sus nombres son fáciles de recordar para aquellos que tienen memoria: Jara, Cristina y Pimpo.

La historia comenzó como comienzan todas las historias, con un viaje. Salieron de dos ciudades muy distintas, Cristina empezó la aventura desde Gijón, ciudad de dudosa belleza, saliendo en un vuelo de la mañana hasta esperar a los demás en Londres, que llegarían de Valladolid por la noche. El dia no le fue mal a Cristina, porque estuvo haciendo lo que mas le gustaba: ver tiendas y comiendo mango, fruta típica de la selva, de donde ella viene.

Ya en la noche el grupo de formó. Dirección al Hostel de nombre Generator (que tiene nombre de atracción de feria) Jara no dejaba de llorar por todo lo que había dejado atrás. A partir de esa noche y tras ver un tipo disfrazado de Batman sin camiseta corriendo por la calle, durmieron durante 10 días en ese Hostel que más que un albergue parecía una cárcel.

Aunque al final encontrarón su maravillosa casa donde vivieron unos años en ella, pasaron por un auténtica pesadilla, hasta que un lluvioso viernes por la tarde, en un sitio de bocadillos, les llegó la noticia de que podían, por fin, entrar a vivir a esa casa que llamaron por un tiempo: hogar.

El cúmulo de acontecimientos vividos, el estrés, los cigarros, los sándwiches, dinero gastado, gente que conocieron y camino recorrido fue decisivo para encontrarla. La llamada de London llegaría,pero eso es ya otra historia.